El ordeñe en los tambos ocupa la mayor parte de la jornada laboral y debe realizarse al menos dos veces al día, muchas veces en horarios que resultan incompatibles con la vida social.
En base a su experiencia en establecimientos de Nueva Zelanda, la ingeniera agrónoma Belén Lazazarini sostuvo que la alternativa de ordeñar una vez al día puede contribuir a hacer de la lechería una actividad más atractiva.